Datos que invitan a echarse a llorar y hacer las maletas: el 70 por ciento de los menores de 30 años vive con sus padres; el 25 por ciento de la gente de entre 30 y 34 años también. La mayoría, porque no encuentra trabajo. Y los que lo tienen no pueden permitirse pagar un alquiler.

Igual que en los viejos tiempos, la emigración se ha convertido en la única salida para muchos, aunque no siempre con buenos resultados: de los 21.000 españoles que se lanzaron a Alemania en 2012 en busca de una oportunidad, la mitad tuvo que regresar por problemas con el idioma. Más allá de los pirineos y al otro lado del Atlántico la precariedad también existe, aunque la televisión solo se moleste en exhibir historias de éxito.

Como para tantos y tantos especialistas, España no es tierra para ingenieros industriales: la construcción de viviendas y de obras públicas está en coma y el sector energético no levanta cabeza en casa, con las renovables en la UCI y la mirada puesta en el crecimiento en el extranjero. Solo las grandes empresas de consultoría, y con cuentagotas, generan ofertas. Las oportunidades, por lo tanto, hay que buscarlas fuera. Por suerte, en el caso de los ingenieros existen y están bien pagadas.

En Europa los destinos más importantes son Alemania y Reino Unido, países con un tejido industrial consistente y donde las empresas siguen invirtiendo en desarrollo e investigación. Cada año los mercados inglés y germano solicitan la incorporación de miles de ingenieros, a poder ser mecánicos, bilingües y con un master bajo el brazo; por detrás, Suecia, Holanda y Suiza.

Pero las oportunidades también abundan fuera del Viejo Continente. En Asia, por ejemplo, la salida de la crisis ha reactivado los superproyectos inmobiliarios y de construcción en Qatar y Emiratos Árabes Unidos (con Dubái y sus empresas públicas a la cabeza), y nadie pone en duda a estas alturas el papel de China y la India, sembradas de vastos polígonos de fábricas, en el ámbito de la innovación. Son economías con previsiones de crecimiento que superan el cuatro por ciento anual (en el caso de China el índice llega al 8,6 por ciento).

Con respecto a América Latina, las mejores oportunidades se concentran en Perú, Chile y Colombia, con buenas perspectivas económicas de cara a 2013 y cuyos gobiernos se han volcado en la captación de inversores extranjeros y el desarrollo de infraestructuras. Los tres países constituyen alternativas más que sugerentes (el idioma ayuda, por cierto) tras el frenazo de la actividad en Brasil, que no ha cumplido con sus expectativas de crecimiento.

La empresa Ropa Deportiva Genial quiere ganar mucho dinero. Tiene derecho a hacerlo, ¿no? Después de una comida de trabajo de cuatro horas, sus directivos acuerdan lo siguiente: fabricar sus productos en Bangladesh, donde miles de niños están dispuestos a coser balones y a bañarse en tintes tóxicos en sótanos pestilentes a cambio de 12 euros al mes. Consideran que es una forma eficaz de recudir costes, de aumentar la producción y, en definitiva, de forrarse. Tres hurras por la globalización.

¿Le importan a Ropa Deportiva Genial sus empleados? No. ¿Y las condiciones de la gente que reside en la barriada bangladeshí donde tiene previsto montar el chiringuito? Tampoco. ¿Le importa que a sus clientes les disguste saber que sus zapatillas las ha fabricado una criatura de nueve años en una pocilga, desnuda y a oscuras? Por supuesto que sí. ¡Por eso ha decidido ocultárselo! Porque lo único que le interesa a la compañía es tener contentos a sus accionistas.

Ropa Deportiva Genial pasa olímpicamente (los ignora y hasta les engaña) de la mayoría de sus grupos de interés (también llamados stakeholders), definidos como los conjuntos de personas que se ven afectados por la actividad de las empresas y que, en mayor o menor medida, pueden influir en ella.

Según el filósofo R. Edward Freeman, responsable en 1984 de la introducción del término en la jerga de los negocios, dentro de la masa que constituyen los grupos de interés existen dos grandes bloques:

1. Los primarios, que resultan fundamentales para el correcto funcionamiento de las corporaciones (los accionistas, los empleados, los directivos, los clientes, los bancos o los proveedores).

2. Los instrumentales, con poder para influir en los primarios (como las ONG y los activistas, los periodistas o las administraciones públicas).

Cualquier empresa con dos dedos de frente se toma la molestia de identificar y tener en cuenta a sus stakeholders cuando diseña una estrategia, lo cual repercute de forma positiva en su productividad (las personas trabajan mejor cuando están contentas, por ejemplo), en sus resultados (el cliente satisfecho siempre vuelve) y en su imagen, lo cual entronca con el concepto de responsabilidad social corporativa, definido como el conjunto de actividades que emprende una compañía para mejorar su entorno.

Desde luego, la gestión de los stakeholders no es sencilla, dada la cantidad de grupos existentes y la frecuencia con la que chocan sus intereses. La clave reside en priorizar (no todos los stakeholders son igual de importantes) y en desarrollar las habilidades necesarias para comunicarse, negociar y conciliar.

Sin más rodeos y yendo directamente al grano, la respuesta a esta pregunta es simple: el futuro de la economía es incierto. Nos dicen que ya vivimos lo peor de la crisis financiera. Pero no podemos saber a ciencia cierta qué creer cuando unas noticias nos dicen que la economía mundial está creciendo, otras que está estancada, o que va en picada… y todo de forma paralela.

Ya no nos asombra el acelerado crecimiento del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), sencillamente porque este ya no presenta la misma velocidad. Es más, expertos atribuyen el crecimiento de estas economías, sacando a Rusia del grupo, a una burbuja financiera, que según los pesimistas, explotará más pronto que tarde. Sin embargo, a mediano y largo plazo pareciese que el sur del Sahara será la cuna para las nuevas naciones emergentes.

Entre tanto, según el panorama actual, la tendencia apunta a que ya no exista una divisa líder, pues además del dólar, el euro y el yuan son y serán los protagonistas en el corto plazo. No obstante, al ser incierta la posición de Grecia dentro de la euro zona, el euro no goza de mucha confianza.

De otra parte, el desarrollo de nuevas tecnologías para la extracción energética y el descubrimiento de nuevas materias primas reconfigurarán el sector y generarán una nueva dinámica en cuento a la competitividad de los países productores, que sin duda le otorgarán la batuta a aquellos mercados basados en la inversión de I+D. No obstante, otro factor decisivo para la dinámica de este sector serían los conflictos en oriente medio, lo cual incrementaría el precio del petróleo e influenciaría negativamente no sólo a las grandes economías sino también a las emergentes.

Aunque todo parecía indicar que las industrias se asentarían, además de China, en países de mano de obra barata, como Pakistán, Bangladés y Vietnam, contradictoriamente está surgiendo un nuevo fenómeno llamado “Reshoring”, en el cual las industrias multinacionales están retornando a sus países de origen, en razón a que las altas tasas de desempleo de los países avanzados presionan el regreso de las industrias, a la preferencia a la centralización de todos los procesos, o a los posibles acuerdos de disminución de costes energéticos por parte de sus países de origen.

No tenemos certeza de si todos estos escenarios son progresiones, predicciones o simples hipótesis. No sabemos si tienen carácter profético o si estarán lejos de la realidad que nos sucederá; sólo sabemos que la economía ha sido, es y será una ciencia incierta. Tal vez eso es lo que la hace emocionante y nos mantiene con el interés puesto en ella.

Nueva York, 17 de octubre de 2013: animado, el presidente del Banco Santander, Emilio Botín, asegura que en España las cosas marchan, que “el momento es magnífico”, como refleja el panorama tanto en la bolsa (el Ibex 35 acaba de alcanzar los 10.000 puntos) como en el mercado de deuda (la prima de riesgo se comporta y los títulos se colocan con un tipo de interés moderado). Botín asegura que al país “llega dinero de todas partes” y se muestra “encantado” y orgulloso de exhibir su optimismo; lo hace siete días después de que la organización humanitaria católica Cáritas anuncie que el número de españoles extremadamente pobres supera ya los tres millones.

Desde el estallido de la crisis (que el Gobierno socialista no quiso ni ver ni trata de atajar hasta demasiado tarde), al ciudadano medio se le han subido los impuestos, se le ha congelado el sueldo, se le ha exigido un esfuerzo extra y se le ha acusado de haber vivido por encima de sus posibilidades. Ha asistido al rescate (41.000 millones de euros, y la línea sigue abierta) de una banca que a él le niega el crédito y a casos de corrupción incalificables, protagonizados por políticos (presidentes y consejeros autonómicos, alcaldes, concejales, tesoreros), miembros de la Casa Real, sindicalistas y directivos de grandes corporaciones, incluido el presidente de los empresarios entre 2007 y 2010, Gerardo Díaz Ferrán.

En su firme compromiso con la austeridad y la reducción del déficit, el Estado ha hundido el consumo y ha decidido seguir al dedillo las órdenes de la Unión Europea, a pesar del estrepitoso fracaso de los recortes en las otras dos ovejas negras del Viejo Continente, Portugal y Grecia. Volcado en la contención del gasto, el Partido Popular, en el poder desde 2011, ha estrangulado a los funcionarios, ha abaratado el despido (para alegría de muchos de los empresarios que con tan buen ojo habían convertido al mencionado Díaz Ferrán en su máximo representante) y ha entrado con la podadora en todos los ministerios. La inversión en I+D+i ha tocado fondo, no se ha puesto en marcha ninguna iniciativa destinada a impulsar la economía o la competitividad del país (aparte del estéril Plan E, de 2009), la industria malvive y la tasa de paro se ha disparado hasta el 26 por ciento.

En este contexto, la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, también se muestra optimista: de cara a 2014 prevé para España un crecimiento del 0,2 por ciento. ¿Brotes verdes? Cuesta creer que una recuperación basada en la destrucción de empleo, la colocación de deuda y el colapso del consumo sea lo mejor para un país, más allá de los buenos resultados obtenidos recientemente en la bolsa por empresas que hace tiempo decidieron que lo que más les convenía era invertir en el extranjero.

El procurador es una figura garantista desconocida para la sociedad pero imprescindible en los procesos de los tribunales. Sirve a su vez como demandante que como demandado ya que su figura será la encargada de garantizar la justicia. Su misión principal es otorgar de agilidad todos los procedimientos judiciales actuando siempre frente a todas las decisiones y requerimientos del tribunal. Además debe garantizar que todos los procedimientos cumplen las normas a rajatabla.

El procurador existe desde la civilización romana, aunque no se conocía con el mismo nombre había una persona encargada de agilizar y vigilar que todos los juicios se hiciesen dentro del marco de las leyes. Con el tiempo ha ido evolucionando y ahora se encarga de actuar como representante en el tribunal. Debe seguir el proceso desde el inicio hasta su fin y tener siempre informados tanto al cliente como al abogado. Es la persona responsable del cumplimiento de los trámites. Es decir, se encarga de recibir las notificaciones y citaciones en representación siempre de su cliente.

Una de sus principales funciones es la de mantener al abogado al tanto de todo lo que suceda durante el pleito. Es el mediador entre el tribunal y el abogado y su cliente y debe tenerlo informados de cómo está yendo el proceso en todo momento. Además transmite al abogado todos los documentos que reciba. De lo que se trata es de facilitar el proceso judicial todo lo posible evitando que las personas implicadas se salten pasos o normas. Su misión es mostrar cobertura legal y procesal al abogado y su cliente frente a la administración de justicia.

Por lo general el procurador está presente en todos los casos. Aunque la ley otorga libertad de enjuiciamiento a través de un procurador. Es decir, que puede haber casos en los que su figura no sea necesaria. Los tipos de representación que tienen los procuradores están marcados por la jurisdicción como representación legal, voluntaria y procesal. En cualquiera de los tres casos es necesario un poder notarial que ratifique la representación por parte de la persona justiciable. Es decir, que debe estar corroborado por un notario antes de que el procurador comience a trabajar.

Para ser procurador es necesario estar en posesión de la licenciatura en Derecho. Una vez obtenido este título, el interesado debe obtener el correspondiente a Procurador que se emite por el Ministerio de Justicia. Se colegiará en el lugar donde quiera llevar a la práctica su actividad y deberá pagar la fianza que exigen los Estatutos al Colegio de Procuradores. El último paso que debe dar es prestar juramento al órgano correspondiente. Este juramento no es otra cosa que la manifestación del compromiso del procurador de acatar las leyes y tener como norma suprema la Constitución.