¿Para que sirve la figura del procurador?

El procurador es una figura garantista desconocida para la sociedad pero imprescindible en los procesos de los tribunales. Sirve a su vez como demandante que como demandado ya que su figura será la encargada de garantizar la justicia. Su misión principal es otorgar de agilidad todos los procedimientos judiciales actuando siempre frente a todas las decisiones y requerimientos del tribunal. Además debe garantizar que todos los procedimientos cumplen las normas a rajatabla.

El procurador existe desde la civilización romana, aunque no se conocía con el mismo nombre había una persona encargada de agilizar y vigilar que todos los juicios se hiciesen dentro del marco de las leyes. Con el tiempo ha ido evolucionando y ahora se encarga de actuar como representante en el tribunal. Debe seguir el proceso desde el inicio hasta su fin y tener siempre informados tanto al cliente como al abogado. Es la persona responsable del cumplimiento de los trámites. Es decir, se encarga de recibir las notificaciones y citaciones en representación siempre de su cliente.

Una de sus principales funciones es la de mantener al abogado al tanto de todo lo que suceda durante el pleito. Es el mediador entre el tribunal y el abogado y su cliente y debe tenerlo informados de cómo está yendo el proceso en todo momento. Además transmite al abogado todos los documentos que reciba. De lo que se trata es de facilitar el proceso judicial todo lo posible evitando que las personas implicadas se salten pasos o normas. Su misión es mostrar cobertura legal y procesal al abogado y su cliente frente a la administración de justicia.

Por lo general el procurador está presente en todos los casos. Aunque la ley otorga libertad de enjuiciamiento a través de un procurador. Es decir, que puede haber casos en los que su figura no sea necesaria. Los tipos de representación que tienen los procuradores están marcados por la jurisdicción como representación legal, voluntaria y procesal. En cualquiera de los tres casos es necesario un poder notarial que ratifique la representación por parte de la persona justiciable. Es decir, que debe estar corroborado por un notario antes de que el procurador comience a trabajar.

Para ser procurador es necesario estar en posesión de la licenciatura en Derecho. Una vez obtenido este título, el interesado debe obtener el correspondiente a Procurador que se emite por el Ministerio de Justicia. Se colegiará en el lugar donde quiera llevar a la práctica su actividad y deberá pagar la fianza que exigen los Estatutos al Colegio de Procuradores. El último paso que debe dar es prestar juramento al órgano correspondiente. Este juramento no es otra cosa que la manifestación del compromiso del procurador de acatar las leyes y tener como norma suprema la Constitución.